Cuando volví al piano, cuando intenté tocar un do-mi-do-mi-sol-mi-do-mi y me di cuenta que realmente no sabía leer en clave de Fa, me di cuenta que me estaba perdiendo de mucho.
Me he pasado largo tiempo criticando al arte plástico en particular y al arte contemporáneo en general sin darme cuenta qué realmente me hacía seguir interesada en este camino.
No es sólo mi mano y el dibujo, no es sólo bailar cuando pinto.
Y si en el análisis estético no encontré la respuesta es porque ninguno de los que leí escribe desde el corazón del artista.
A veces me es más fácil decir “el que produce arte”, connota menos sentidos románticos y bohemios. Pero decir “el que produce arte” ahora me resulta peyorativo.
Hablando con Vale concluí que cuando estaba en presencia de una obra de arte o fenómeno artístico o como quieran llamarlo, se me daba por llorar, por emocionarme. Y a veces lo he pensado así: si el artista quiso persuadirme y conmoverme, entonces lo hizo muy bien. Pero no estoy segura de que quien componga una canción quiera necesariamente conmover. Las cosas son diferentes en el momento de producir o de crear, que suena más lindo todavía.
Y si uno como artista pone su espíritu – en el entender de Kant- en la obra, yo no sé si esa es la receta justa para conmover. Creo que no existe esa receta.
Cuando escucho una canción por ejemplo, una de esas que te trasladan a otro espacio, que logran cortar con la temporalidad lisa y llana me pregunto qué sentía esa persona cuando la compuso.
¿Bailó como bailo yo cuando dibujo?
Quisiera estar constantemente en presencia de esas obras que me trasladan. Y quisiera más aun: yo no siento hacer obra, yo sólo disfruto de lo que hago. Mis cosas no son para un museo, ni para una galería; no son para este mercado. Y no por maña, es que no las pienso para el mercado y creo que está bien así. Son sólo lapsos de inconciencia los que vivo cuando realmente dibujo para mí.
Quisiera saber si algo de lo poco que hice en 20 años a alguien en alguna parte de esta tierra le conmovió alguna vez.
Ingenua Paula, eso nunca lo vas a saber.
Sobre la muerte y el pasado
Hace 3 semanas



